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Ensayo sobre la rapiña

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Ensayo sobre la rapiña
Con informacion de Felipe Zuñiga

Santa Rosalía, BCS.- Para nadie ha sido fácil iniciar un nuevo gobierno en Mulegé. Sobre todo en los últimos veinte años que,

cuando un gobierno municipal no coincide en las siglas  del gobierno estatal, la diplomacia es pura simulación.

La continuidad como circunstancia de hacer algo sin interrupción, no ha sido el fuerte para el ego de los políticos muleginos. Reiteramos, sobre todo cuando no coinciden en las siglas del partido político de conveniencia –no tanto de procedencia- y, en los casos más extremos, aun cuando duerman en la misma cama. Todos (o casi todos), dejan en el abandono las obras que su antecesor inició y que por diferentes circunstancias no terminaron. No está entre sus códigos de ética la circunstancia de que las cosas sucedan –o se culminen-, cuando de otro fue la idea.

Otra circunstancia es que al salir de sus encargos son pocos los políticos que dejan el camino limpio. La estela de irregularidades son muchas y cada una revela el perfil del que se fue. Hay quienes al salir enseñan su verdadero YO. La conducta es no dejar prácticamente nada que le haga agradable el trabajo a su sucesor es muy característica en los tiranos, donde de todos se destaca el de siempre, el que más complejos a acumulado en su accidentada vida y quien por azares del destino a ocupado en dos ocasiones el poder.

Esa actitud es –como acaba de suceder en esta municipalidad-, dejar una estela de problemas financieros, administrativos, laborales y llevarse “hasta el perico” https://metropolimx.com/noticia/foto%20del%20d%C3%ADa/506    , para que el sucesor se las vea –literalmente-, negras.

De ahí que al llegar los nuevos ediles, no encuentren dinero en la hacienda. Que no haya mobiliario en las oficinas. Aunque usted no lo crea, las dejan sin sillas y sin escritorios. El parque vehicular en mal estado por el saqueo de piezas de los automotores; archivos en blanco, computadoras obsoletas que son intercambiadas por las de compra reciente para quedarse con ellas y una larga lista de anomalías que se suman a la rapiña con los terrenos, material deportivo, equipo de comunicación (cámaras, ordenadores, soft wares de alto valor económico), etcétera.

Todo se lo llevan. Todo se lo roban y, la última administración municipal,  fue –sin duda-,  quienes han hecho los peores actos de rapiña en la vida administrativa y política  en el Municipio de Mulegé, heredando –para variar-, a la sociedad una lista de ex funcionarios convertidos en comunicadores a sueldo y de Facebook –muchos de ellos con falso perfil-,  para golpear al sucesor.

De ahí que para nadie ha sido fácil iniciar un gobierno en el Municipio de Mulegé. Sobre todo en las últimas dos décadas que, las instituciones han sido avasalladas por las personas y los gobiernos  han sido convertido en un símil de las haciendas esclavistas para seguir en el poder.

La nueva era política en Baja California Sur inicio en 1999. Fue un parteaguas ese año cuando fue derrotado el Partido Revolucionario Institucional (PRI) quien perdió una hegemonía de muchos años encabezando los gobiernos territoriales y estatales de la media península, mientras que Mulegé se dio paso por primera vez a la alternancia en el poder municipal al vencer en las urnas el Partido Acción Nacional (PAN).

Aquel gobierno de transición lo encabezó  Enrique Rigoberto Garayzar Asiain, quien venía de la sociedad civil (del sector comercio y la docencia) quien encontró con el problema de falta de pago a los trabajadores de siempre (compensados), pero que el haber sido alentado –para participar en la elección-, por el  perredista Leonel Cota Montaño al no poner candidato de su partido (PRD) en Mulegé y, al ganar este la elección estatal, le dio todo el apoyo financiero.

El inicio de Garayzar Asiain no fue, pues, del todo agradable desde que tuvo que compartir la decisión, en quienes serían sus colaboradores. Curiosamente su némesis fueron sus mismos correligionarios –donde cometieron el error de empoderar a un “chapulín” de procedencia priísta de apellido Cota -, los regidores de su partido y los funcionarios que procedían también de su partido político.

La rapiña quedó manifiesta en esa administración –panista-, con la desaparición del mismísimo escritorio donde despachaba Garyzar Asiain, el cual apareció –meses después-, en un domicilio de la avenida Francisco Sarabia y la calle ocho, donde ahora se encuentra un famoso restaurant y donde moraba el “chapulín”… también se podía apreciar sobre el escritorio de duela de roble fino, un cuadro de nudos marinos que por años adornó la sala de espera de la presidencia municipal y que fuera un regalo de un embajador asiático a un Presidente Municipal.

Eso fue por decir lo menos.

Con todo y que en su ceremonia de toma de posesión, Leonel Cota Montaño, le hubiera condonado una millonaria deuda de su antecesor –“como gesto de buena voluntad de su gobierno” (sic)- el inicio  no fue del todo fácil para el último priísta que ha gobernado el Municipio de Mulegé. Para empezar se tuvo que comprar un escritorio porque la rapiña azul lo había dejado sin ese mueble necesario para trabajar y atender a los ciudadanos.

Núñez Rosas hizo de la Dirección de Desarrollo Municipal –con el economista Cutberto Sandoval al mando- una oficina de gran operatividad que logró grandes beneficios en la infraestructura rural, pesquera, agrícola y urbana. El OOMSAPA logró un estado financiero y administrativo, así como operativo que no ha vuelto a tener parangón, mientras que su administración fue bonificada por la federación con el 20% del presupuesto por sus logros en la recaudación de cuotas de agua y predial, entre otras; bonificación      –que por cierto-,  fue aprovechada por su sucesor.

Sin embrago el cierre del gobierno de Núñez Rosas, que marcó el no retorno del priísmo al Palacio de Madera de Santa Rosalía, la condonación le fue cobrada y no pudo pagar salarios de compensados y funcionarios los últimos cuatro meses de su gobierno, curiosamente, antes de las elecciones y, cuando el PRI, ya se regodeaba de poder seguir en la Presidencia Municipal de Mulegé.

La ambición personal y un “affaire” entre dos grupos priístas causaron una división y lo que se consideraba un triunfo fácil, se convirtió en una dolorosa derrota para el PRI en febrero de 2005.

Así llegó al poder Pedro Osuna López y todo lo que nuestra municipalidad había avanzado sufrió un retroceso, siendo la suspensión de la construcción de la red contra incendios en la zona centro de la cabecera municipal y la destrucción parcial de la pila aledaña al hotel Francés, el principal rasgo de un gobierno que se dio a la rapiña y  a truncar cuanta obra y programas de beneficio social que su antecesor había iniciado.

La repartición de tierras y terrenos en toda geografía municipal entre funcionarios estatales y hasta trabajadores del Ayuntamiento, no  tuvo comparación, hasta que la rapiña volvió aparecer el pasado 2018, curiosamente con su esposa como alcaldesa.

Así encontró José Manuel Murillo Peralta la administración municipal. Con un Catastro socavado, un Organismo Operador de SAPA colapsado, la seguridad pública en manos dudosas y con cero pesos en la hacienda municipal “el Che” no pudo hacer mucho en lo que a infraestructura se refiere, aunque salió airoso con los pagos a los trabajadores teniendo en cuenta que su gobierno era afín al gobierno estatal que no lo dejó de la mano.

Su némesis siempre lo tuvo a su lado.

Guillermo Santillán Meza llegó a la Presidencia Municipal de Mulegé con una enorme popularidad.  Sin embargo la cercanía que un día tuvo con el gobernador Marcos Covarrubias Villaseñor, quien dicho sea de paso, llegó al poder de la mano del PAN, después de la caída del PRD en BCS, se convirtió en una lejana relación. Santillán Meza logró obras por su gestoría en la ciudad de México, sin embargo nunca recibió el apoyo estatal para solventar la nómina de los trabajadores compensados y a sus funcionarios lo que al final fue su cruz, siendo el último Alcalde de la era perredista.

El perredismo que anteriormente había sido parte del priísmo, emigró sin recato al PAN quien aprovecho el carisma de un Marcos Covarrubias Villaseñor que llegó a la gubernatura de BCS sobrado y encumbró en las Alcaldías a perredistas conversos al PAN.

El no poder pagar a los trabajadores compensados fue aprovechado por los perredistas que se apoderaron del PAN en Mulegé. La campaña en contra de Guillermo Santillán Meza fue severa y  visceral.

Pedro Osuna López regresó al poder a través de su cónyuge a quien invistió de “juanita” al no poder ser él, por cuestiones de equidad de género, el candidato a la alcaldía de Mulegé. De nuevo una división entre dos grupos priístas le abrió las puertas del Palacio de Madera a la familia Osuna López encabezaron un gobierno de pura simulación y rapiña, donde se llevaron “hasta el perico” https://metropolimx.com/noticia/foto%20del%20d%C3%ADa/506 .

Las demasías de este par y sus esclavos (tal fue el lavado de cerebro que le son fieles hasta la fecha), es parte de la historia más negra que le ha sucedido al Municipio de Mulegé donde este matrimonio,  fueron émulos –guardando las proporciones-, de los Ceasceuscu, de la Polonia comunista.

A cuatro meses de iniciar su gobierno. Felipe Prado Bautista ha tenido que soportar los embates de la inercia del poder que, hasta la fecha, los saqueadores del XV Ayuntamiento de Mulegé no han podido detener. Huelga decir que no había dinero en la hacienda municipal, archivos en la tesorería y demás oficinas donde hubo manejo de dineros, así como la falta de mobiliario; un estado del parque vehicular en deplorable condiciones y, lo peor, una excesiva nómina donde los sueldos fueron aumentados a última hora y la suma de funcionarios a la nómina de compensados para provocar problemas financieros y laborales se hizo sin recato alguno.

Sobre esas aguas navega en actual gobierno municipal.

Con todo, Felipe Prado Bautista agarró el toro por los cuernos e inicio un gobierno que, aunque con sus tropiezos –siempre con la misma piedra-, ha podido dar una nueva cara. Gobernar con la ciudadanía de la mano y en paz, e iniciar con obras de gran envergadura social,  ha sido el matiz del nuevo gobierno municipal que sigue siendo acechado por aquellos que soñaron con doce años en el poder.

 Mosaico

En Guerrero Negro más que una lucha de tipo social –y que solo se da en un reducido grupo-, existe un ánimo xenofóbico y de venganza… Se requiere un Congreso sin bandidos y una administración pública sin aves de rapiña.  (Íngrid Betancourt).

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